
Andoain
Todos tenemos nuestras raíces asentadas en algún lugar y no nos podemos entender sin conocer de dónde venimos. La madre Cándida nació en Andoain, un pueblo situado a 12 kilómetros de San Sebastián y rodeado por el río Oria y los montes Belkoain, Buruntza y Adarra. Andoain fue testigo de la infancia de Juana Josefa (Juanitatxo), un tiempo feliz y lleno de cariño, marcado por la austeridad y las estrecheces económicas que vivía su familia.
El Caserío de Berrozpe
Aquí nació Juana Josefa Cipitria y Barriola el 31 de mayo de 1845. Era la primogénita de Juan Miguel Cipitria y María Jesús Barriola, un matrimonio de sencillos tejedores que residían en este lugar desde que se casaron, concretamente en una habitación alquilada con derecho a cocina.
El caserío es una casa-torre de defensa del siglo XII, utilizada para defender Andoain de las invasiones francesas. Posteriormente funcionó como palacio, en el que habitaban los señores Berrozpe, y fue el lugar elegido para la firma de un acuerdo de paz entre Tolosa y San Sebastián. Años más tarde, Berrozpe terminó convirtiéndose en un caserío de labranza en el que vivían varias familias.
En el año 1929, don Juan de Olazabal y Ramery donó la casa a las Hijas de Jesús. Desde 1945 allí hay una comunidad religiosa. La casa-torre es visitable.

Así vivía...
En un ambiente de cariño y buena vecindad, Juanitatxo pasó aquí sus primeros siete años. Como cualquier niña, disfrutaba de la relación espontánea y afectiva con los suyos y en contacto directo con la naturaleza. Su familia, profundamente cristiana, le enseñaba a tener presente a Dios en todos los momentos de su vida. Allí se mostró sensible ante la necesidad de los demás; no dudaba en ofrecer lo poco que tenía a personas sin recursos, o a peregrinos que pasaban por el caserío.
Su infancia también tuvo situaciones dolorosas: El trabajo de su padre no iba bien y la familia seguía creciendo. Ante las dificultades económicas, se planteaban marcharse a Tolosa, en ese momento capital de Guipúzcoa.

La cocina
La cocina era lugar de encuentro para la familia de Juana Josefa.
Era el alma, el corazón de una morada humilde, sencilla y alegre, pobre y honrada, religiosa y profundamente humana. Era lugar de diálogo y oración conjunta. Además, recordando que sus padres eran tejedores, hoy se encuentran diferentes instrumentos que utilizaban para desempeñar su labor, aunque se desconoce cuál era exactamente su lugar de trabajo.

La habitación en la que nació
El caserío conserva su estilo vasco y sus muros primitivos, pero se ha transformado interiormente. Las habitaciones en las que nació y vivió la Madre Cándida solamente han sido restauradas al estilo de la época. Únicamente el segundo piso, donde vive una comunidad religiosa, presenta un aspecto nuevo.
Juana Josefa nació en la habitación contigua a la cocina; era el dormitorio de sus padres. La ventana es la misma que la Madre Cándida, ya siendo fundadora, señaló a su compañera de tren cuando viajaba de Tolosa a San Sebastián: “Ara, Hor bertan, jaio nintzen. Leio txiki hartantxe” (“Mira. Ahí nací yo. En esa ventana pequeña”).

La habitación de las niñas...
Aquí dormían las tres hijas que en aquel momento tenía el matrimonio Cipitria y Barriola. Hoy podemos encontrar la reliquia de un hueso metacarpiano de la Madre Cándida, así como la mesa del despacho que utilizaba en Tolosa, como recuerdo de todo lo que trabajó para hacer realidad el sueño que Dios tenía para ella.

La capilla
Cada domingo se celebra la Eucaristía en esta capilla, uno de los espacios de interés del caserío. El retablo cuenta con esculturas de Tomás Noguera Belenguer, y con un expositor adquirido por la Marquesa de Castellanos, gran amiga y bienhechora de la Madre Cándida, escogido por ambas para el oratorio de su casa.

El escudo de Berrozpe
En la fachada del caserío se encuentra el escudo de Berrozpe, dividido verticalmente en dos partes. En la mitad izquierda aparecen tres lobos andantes, animal común en la heráldica de las familias ilustres de Guipúzcoa, como la de los Loyola. En la mitad derecha, hay siete panelas, que vienen a ser hojas de planta acuática que se asemejan a corazones. Se utilizan como símbolo de las torres con fosos, que se llenaban de agua donde crecían estas plantas. El color rojo se debe al recuerdo de alguna batalla que tiñó las aguas del foso que protegía la casa.

La parroquia de San Martín de Tours
Juanitatxo fue bautizada el mismo día de su nacimiento, en la parroquia de San Martín de Tours, ubicada en la Plaza Mayor de Andoain. Durante su infancia, acudía asiduamente con sus familiares a esta enorme iglesia: Los domingos por la mañana acompañaba a su abuelo a la Eucaristía y, por la tarde, acudía diariamente con su abuela a rezar vísperas y el Rosario. De estilo barroco, fue construida en el siglo XVIII. Cuenta con un imponente altar mayor neorenacentista, dedicado a San Martín de Tours y, además, con cuatro altares colaterales, tres de ellos dedicados a María. La Iglesia tiene la pila bautismal de Juana Josefa y una escultura de la Madre Cándida que, por petición del pueblo tras su beatificación, se colocó en el lugar exacto en el que fue bautizada.

La fuente
Cerca del caserío de Berrozpe, Juana Josefa veía pasar las aguas del riachuelo Ziako, también conocido como Errekabeltz, afluente del río Oria. Mientras su tío cortaba la hierba, ella recogía flores junto a esta fuente y se las ofrecía a María imaginando que pasaba tiempo con ella. A pesar de su corta edad, ya mostraba esta fuerte devoción mariana. Hoy, esta tradición de ofrecer flores a la Virgen sigue viva en los colegios de de la Fundación Educativa Jesuitinas. Con motivo de la beatificación, gracias a la solicitud de las Hijas de Jesús y de numerosos vecinos de caseríos próximos, se recuperó y se renovó la fuente de Juana Josefa.

El ayuntamiento
El 31 de mayo de 1996, la Madre Cándida fue nombrada Hija Predilecta de Andoain. ¿Por qué? Por “su continua e inagotable labor como pionera e impulsora en la promoción de la educación femenina y en la creación e instauración de instituciones de enseñanza e instrucción a lo largo y ancho del mundo, todo ello en una sociedad y en un tiempo poco proclives a esos fines”. El retrato de la Madre Cándida comparte escenario en el salón de plenos con otros hijos ilustres como Agustín de Leiza o Martín Ugalde.