Valladolid

El último tercio del siglo XIX en España fue un periodo complejo. Los disturbios revolucionarios de la época (la Revolución Gloriosa, que destronó a Isabel II) obligaron a la familia Sabater a trasladarse a la ciudad de Valladolid en 1868.

Aquella búsqueda serena de la voluntad de Dios, empezó a tener respuestas. En Valladolid, en mitad de la Revolución que conmovía a España entera, confluyeron los protagonistas de un encuentro decisivo para el nacimiento de una nueva Congregación religiosa: las Hijas de Jesús.

Bajada de la Libertad, 29

Cuando los Sabater llegaron a Valladolid se instalaron de manera provisional en la Bajada de la Libertad, 29, en el tercer piso. Era un edificio situado en la esquina de la calle, al lado del Teatro Calderón, y contaba con dos puertas de acceso. “Aquí es donde hizo los milagros la madre Cándida”, le aseguraba el señor Sabater a su nieta cada vez que pasaban por allí.

Actualmente, este número ya no existe. Ahora es el número 27 y su aspecto también ha cambiado mucho. Tras la restauración, el bloque quedó con una sola puerta de acceso y abrieron un negocio en la planta baja.

Calle Santa María, 23

Esta vivienda pertenecía a la Parroquia de Santiago, en la que, en 1871, aparecían empadronados el hermano y la familia del Padre Herranz.

En este lugar, el Padre Herranz se encargaba de enseñarle a Juana Josefa la lección diaria, impartiéndole clases científicas y espirituales. Los dos habían decidido fundar a pesar de las grandes dificultades y problemas: escasez de recursos, época de revolución, falta de instrucción… Ella volvía de sus clases y empleaba su tiempo de sueño en recuperar las horas y cumplir con las obligaciones en casa de los Sabater.

Calle Zúñiga, 8

El Padre Herranz pidió permiso a los Señores de Sabater para que Juana Josefa acudiera diariamente a casa de sus padres, en la calle Zúñiga 8, para complementar su formación. Su madre era vasca y, al hablar el mismo idioma que la joven Juanitatxo, sería más fácil enseñarle español.

Actualmente, la vivienda que figura con el número 8 ha sido reedificada. El número 6, que se encuentra justo al lado, es una casa bastante antigua que podría ser, o parecerse mucho, a la de los progenitores del Padre Herranz.

Iglesia de San Felipe de la Penitencia / María Reina de la Paz

Al poco tiempo de llegar a Valladolid, Juana Josefa empezó a acudir a la iglesia de San Felipe de la Penitencia.

En ese momento, a finales de 1868, llegó a la ciudad Miguel San José Herranz, un sacerdote que se refugiaba en casa de sus hermanos, situada en la calle Santa María. La proximidad de su nueva vivienda con la iglesia de San Felipe de la Penitencia le llevo a elegir esta parroquia para celebrar misa diaria y confesar a los fieles al terminar la eucaristía. Y así fue, precisamente, como Juana Josefa le conoció.

Antiguamente vivían en este lugar unas religiosas que ayudaban a jóvenes de vida dudosa y que apreciaban mucho a las Madre Cándida. Ahora pertenece a los franciscanos y está completamente renovada.

Elegida para fundar durante una de las primeras eucaristías que celebraba el padre Herranz en San Felipe de la Penitencia, escuchó una voz que decía: «Esta es la elegida por mí para la fundación». Según un testigo, durante aquella misa no dejó de llorar. Al terminar la ceremonia, Juana Josefa se acercó al confesionario y el padre Herranz aprovechó para preguntarle si tenía vocación. La madre Cándida le confesó lo que en el Rosarillo la Virgen le había dado a entender como aquello que Dios quería de ella. La escuchó en silencio y la animó a sacar adelante juntos este nuevo proyecto, a pesar de las dificultades.

Iglesia del Rosarillo

Está situada cerca de la Real Chancillería. Aunque es pequeña y de poco valor artístico en imágenes y retablos, era la más rica de Valladolid por el inmenso tesoro de gracias espirituales e indulgencias con las que contaba, motivo por el cual siempre estaba abierta.

La entrada principal, ubicada en la calle del Rosario, estaba formada por una fachada de ladrillo con un pórtico de piedra y un escudo con las armas reales sobre él. Existía otra entrada accesoria, aunque hoy en su lugar se ha construido un gran bloque, y estaba situada en la plaza del Rosarillo. Era de arte gótico y frente a la puerta se encontraba el Cristo, conocido como “el Cristo de los Credos”, devoción popular de rezar durante treinta y tres días un credo para obtener gracias especiales. El retablo de la Sagrada Familia estaba ubicado en la pared derecha. Hoy se encuentra en el colegio de la Sagrada Familia (Avda. Segovia, 1)
A Juana Josefa y a Dña. Hermitas, por proximidad y, sobre todo, por estar abierta todo el día, les pareció un lugar muy adecuado para satisfacer sus devociones personales. Junto a San Felipe de la Penitencia, hoy de La Paz, la Iglesia del Rosarillo fue la más frecuentada por ambas.
Aquí recibió la llamada, el 2 de abril de 1869, la Madre Cándida sintió la inspiración mientras rezaba ante el altar de la Sagrada Familia en la Iglesia del Rosarillo. Sabía que quería hacer la voluntad de Dios y, para ello, debía fundar una nueva Congregación, con el título de Hijas de Jesús, dedicada a la salvación de las almas, por medio de la educación e instrucción de la niñez y juventud. Y así lo hizo. Dos años después, en Salamanca, fundó oficialmente una Congregación que, con el tiempo, terminaría expandiéndose por el mundo.
Ese mismo día, cuando el Padre Herranz se disponía a descubrirle los designios de la Providencia sobre ella, se adelantó humildemente a manifestárselos como en la iglesia del Rosarillo los había recibido: «Tu nombre será Cándida Mª de Jesús. Fundarás una Congregación con el título de Hijas de Jesús dedicada a la salvación de las almas por medio de la educación de la niñez y juventud».

Iglesia de San Martín

Situada muy cerca de la Chacillería, lugar de residencia de la familia Sabater. En este lugar se encontraba el censo, que en aquel entonces se elaboraba por parroquias, de los Sabater y Juana Josefa, su sirvienta. Posteriormente, pasó a la Chancillería y hoy se encuentra en el archivo del Ayuntamiento.